Reseña: MIDSOMMAR EL TERROR NO ESPERA LA NOCHE – Un viaje de horror jodidamente enigmático.

“Christian dice que tienen planeada esta semana especial. Es una especie de festival extraño. Ceremonias especiales y disfraces. ¡Bienvenidos y feliz solsticio! ¡Skal!”

La vida e inspiraciones se derivan de muchos temas que nos pasan a nosotros o bien a los conocidos más lejanos o cercanos. ¿Y no es eso la magia de algunas películas? En este caso, Midsommar, la nueva película de Ari Aster (Hereditary) toma de pretexto una ruptura amorosa y cambia la propuesta original de slasher que sería esta cinta para convertirse en un horror folclórico o “terror” muy bien pensado, tomando los elementos clásicos que pueden rodear o pintarse en dicho género. Sobre todo ello Aster plasma la realidad y honestidad catártica de este trabajo en imágenes, actores y secuencias que no podrán escapar en un buen tiempo dentro de nuestra mente.

SINOPSIS: Dani y Christian son una pareja estadounidense que no está pasando por el mejor momento de su relacióna. La primera se encuentra en proceso de duelo tras una tragedia familiar y mientras, el segundo piensa en terminarla. Los dos buscan evaluar la situación de su relación y se dan un tiempo para acudir con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar donde nunca oscurece, poco a poco esto se vuelve una pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

-LA LUZ QUE NO NOS DA TRANQUILIDAD…

Por mucho cabe decir que el terror ha sido el vehículo de muchos creativos y este el favorito de Ari Aster para expresarse de una forma brillante. Y aunque Aster muestra su última película de horror -porque no quiere mostrarse todo el tiempo lo mismo, pero si regresando gloriosamente a ello en unos años- de manera inquietante, cautivadora y extrañamente colorida. Lo hace a título personal como una manera de seguir tocando todos esos temas que han cobijado al director -amor, familia, pérdida, amigos y más- puede parecer algo repetido, pero no es así, sería un error pensar que el autor solamente busca el dinero y explotar su propia fórmula.

Aster desde el primer minuto nos marca la desolación, soledad y oscuridad con la que comenzará la cinta y que acompañará a dos de los personajes en un viaje, el cual poco a poco tomará el atuendo correcto, luz y colores que nos “llevarán por el camino correcto de estas festividades”. El director y guionista ha evocado un ente desde el cielo o infierno -depende de como quieras tomarlo- para arrojarnos al olvido y esperanza de una pacífica locura que toma pocos elementos del género de terror y los volverá poco a poco en un horror folclórico muy ambicioso que se mete a nuestra piel de manera precisa y poco a poco, nos generará ansiedad hasta despellejarnos y dejarnos boquiabiertos o sorprendidos sin alientos por un par de secuencias “salvajes” que esta tiene.

En principio, nos recuerda mucho a otras cintas del género y quizás a su trabajo anterior. Pero no te dejes engañar porque en parte es un drama que nos lleva por distintas relaciones que se interpretarán con una intensidad que hasta al más incauto va a incomodar y también nos hará ver esos brochazos del autor en tomas, secuencias y personajes así como los colores qe este ocupará para marcar muchos sentimientos, desde el abismo hasta la cima de la tranquilidad o un nuevo renacer.

Además, el filme destaca por ser diferente a los demás (hasta para Hereditary) porque para que esto logre destacar y funcionar se cambian las reglas del juego al darnos luz, colores brillantes y personajes mentirosos con canciones felices que nos harán cuestionar nuestra propia cordura o lo que vemos en pantalla.

Todo lo que yace aquí en su propio terreno sufre de altas y bajas, porque no todo podría ser perfecto pero sí detallado hasta lo más mínimo. Casi la mejor descripción que podríamos tener de esta cinta es una montaña rusa de emociones que va desde lo rápido, hasta lo mediano, lento y vuelve de manera agresiva toda la rabia sentimental y visual en un festín de alucinaciones hipnóticas.

Es así que Midsommar se divide en tres actos: pérdida, miedo y sanación. Quizás ya entrado el segundo acto es que se nos muestran -no del todo- los rituales antiguos que han pasado de generación en generación y las actividades que esta “gran familia” hace en su día a día, así como las cosas siniestras que pueden realizar si no se siguen las reglas de este entorno de paz y armonía. Desde la narrativa asfixiante, atmosférica e imágenes incomodas, es que nos abre una puerta aterradora al cielo en un ejercicio apabullante que no es para todo el mundo y el cual busca revisar esas relaciones que tenemos con algunas personas y con nosotros mismos.

Un acierto monstruoso es el que Aster tiene con su director de arte Henrik Svensson, el cual logra construir un pequeño poblado tranquilo y lleno de paz a un laberinto horrendo de estructuras y detalles enigmáticos que es acompañado de la fotografía de Pawel Pogorzelski, la cual logra un acierto para mencionarnos que el diablo se encuentra en el rabillo de cada esquina, escondido entre sombras o luz en los personajes que menos esperas, él siempre se encuentra en los detalles.

Un viaje de horror jodidamente enigmático que desde el principio todo nos indica que no terminará bien para nadie y de igual forma nos hace recordar por destellos y para el rumbo final, la cinta de The Wicker Man se pondrá en nuestra mente como punto de referencia ante todos los símbolos, trasfondos, detalles que nos arroje lo realizado por Aster. A pesar de todo esto el punto central es la relación de pareja el amor y desamor con la pérdida y aceptación que nos guía a un nuevo renacer. Hay que aplaudirle mucho a Florence Pugh y Jack Reynor que llevan dos rumbos diferentes en la cinta pero utilizan capas que van quitando para comprender mucho a sus personajes y todo el bien o mal que estará por venir, sin más ellos dos se roban la película con sus actuaciones, Pugh logra tener secuencias desgarradoras y comprensibles, pero por su parte Reynor es tan egoísta que nos costará mucho trabajo entenderlo, pero para su desarrollo lo iremos olvidando como el infeliz que logra ser.

EN CONCLUSIÓN: Una película llena de muchas capas, trasfondos y un terror que es en verdad un horror. Más allá de algo comercial, podríamos tomarlo como un estudio o entendimiento del verdadero ser humano y sus relaciones al paso del tiempo, así como una construcción de la familia, el amor, la pérdida y el renacer. La línea que se nos presenta aquí es del subgénero “horror folclórico” cambiando todas las herramientas que conocemos para el trasfondo de la misma. Un viaje jodido y con mucha mierda, la cual no se muestra para todo el público pero si para sus fans y los que quieran experimentar algo nuevo.

Ari Aster trata con mucho respeto al espectador y nos ofrece algo visceral, único y con detalles que adornan todo el recorrido. Midsommar no es lo típico que uno esperaría: no se muestran las muertes en pantalla, solamente sabemos por destellos, charlas o presentimientos que es lo que pudo o no haber ocurrido con las víctimas. La atmósfera es envolvente, apabullante, abrumadora y deslumbrante. Aquí uno no es espectador. Igual somos visitantes, los cuales seremos llevados y arrastrados de manera brusca al cielo e infierno de un mundo jodido que ya no nos sostiene.

FICHA TÉCNICA

PELÍCULA: Midsommar El Terror No Espera La Noche

TÍTULO ORIGINAL: Midsommar

AÑO DE ESTRENO: 2019

DURACIÓN: 145 mins.

PAÍS: Estados Unidos

GÉNERO: Drama / Horror

DIRECCIÓN Y GUIÓN: Ari Aster

ELENCO: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson, Lars Väringer, Katarina Weidhagen van Hal e Isabelle Grill.

PRODUCTORA: (en coproducción con Estados Unidos, Suecia y Hungría): B-Reel Films y Parts and Labor.

DISTRIBUIDA EN ESTADOS UNIDOS POR: A24

DISTRIBUIDA EN MÉXICO POR: Corazón Films

RESEÑA POR: Altair Vázquez

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