¿De verdad somos Chicos buenos? | reseña de Kaoru Raisa.

Hoy en día es difícil saber a que edad los niños empiezan a involucrarse con pensamientos más bien de adolescentes, inundados de memes en redes sociales y bromas del tipo sexuales y albur, proteger la inocencia ya no es juego fácil.

¿Cuanto cuesta creer que un niño no haya visto un beso, o juguetes sexuales? O ¿qué la connotación de sus comentarios sean 100% libres de subtexto morboso?  La respuesta está en la película “Chicos Buenos”

Y es una excelente propuesta, que no raya ni en la ridicules, ni en humor negro grotesco, la inocencia de los 3 niños protagonistas es palpable, sus preocupaciones de niños, nos hacen recordar como éramos antes de toda esta época tecnológica, y aún así, la presencia de los teléfonos móviles es importante. Ojalá un adulto supiera usar así su celular, o volar un dron, jajaja, fabulosa esa escena.

No olvidemos la presencia de drogas, la poca movilidad para los peatones en grandes ciudades, las tardeadas, los divorcios, ser niño, no es más fácil hoy, ni ayer, ni lo será nunca, señores padres, de ustedes depende que sus hijos aprendan a solucionar problemas, si fuera como estos niños, sería bastante propicio.

Lo que reglamente nos dice la película, es la importancia de la amistad, el valor de las aventuras y madurar de acuerdo a tu edad, con tus sueños y objetivos. No recuerdo reír tanto en una película.

Mi amor por Jacob Tremblay sigue creciendo, ahora acompañado por Brandy Noon y Keith L Williams, hacen de una comedia clasificación C, una experiencia llena de inocencia que no lo puedes creer.

Ya quisiera yo haber tenido esa tenacidad de niña y aprender que las amistades cambian, pero los buenos momentos, permanecen, siempre. Las bromas, nunca me molestaron, sentí terror por los niños, ironía por su necesidad de impresionar, incluso el deseo de enamorarme tan joven e inexperta.

No se pueden perder Chicos Buenos, con su novia, amigos, padres, hermanos. Será una comedia que parecerá olvidable al principio pero que sin duda volverías a ver y reír como niños.

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